Este Primero de Diciembre tuvimos cambio de presidente en nuestro País, regresamos el poder al PRI, por voto de los mexicanos, ya comentamos en otra ocasión de la baja cantidad de votos, que en nuestro manejo electoral, le dio el triunfo a Enrique Peña Nieto, pero, al fin de cuentas, ganó la elección y la democracia así funciona, un voto de diferencia cuenta como gane para el que lo obtiene, por lo que en este momento, tenemos un nuevo Presidente para los próximos seis años de nuestra vida como mexicanos.
Como ya es costumbre, el nuevo presidente presenta su carta a Santa Claus, pidiendo que todo se mejore, prometiendo que en su período nuestro país se va a insertar en el lugar que le corresponde a nivel mundial, asegurando que, ahora sí!, todo va a arreglarse, que la desigualdad social ya no va a existir, que la pobreza va a componerse, que el problema alimentario ya no va a existir, que la educación va a ser mejor y que nos podremos comparar con cualquier potencia del mundo en desarrollo tecnológico y que ya no vamos a ser de los países en los últimos lugares de educación, y una gran lista de etcéteras que nos llevarán a ser la potencia que todos queremos que nuestro querido México sea.
Inmediatamente ordenó a las diferentes dependencias de su gobierno y a sus secretarios encargados, a ponerse a trabajar en los proyectos que exteriorizó en su primer discurso a la Nación, ya como Presidente Constitucional, asegurando que se van a llevar a cabo y que en el presupuesto de egresos que deberá de presentar en el transcurso de los siguientes días, estarían contemplados los rubros necesarios para tener recursos suficientes para poderlos efectuar.
El problema no es el presupuesto, el problema es la falta de recursos suficientes para poder realizar, no sólo estos proyectos, si no la gran mayoría de los programas que son sumamente necesarios para que México pueda sobrevivir y, más adelante, superar los rezagos ancestrales y nuevos que padecemos.
También, como problema mayúsculo para esta utopía perfecta tenemos varias situaciones que se presentan en la decisión de los diputados para aceptar o no la elaboración de todos y cada uno de estos programas, puesto que la Cámara Baja es la que da el sí o el no a esta larga lista de proyectos, que en cada caso, quizá con variantes, ya que hay que esperar su presentación para poder saber exactamente por dónde y cómo van, pero de suyo son muy necesarios para poder, realmente, incrustar a nuestro país en el progreso y desarrollo económico.
Primero se necesita, entre las muchas reformas que ya llevan tiempo paradas y que no quieren ponerse a discutir nuestros representantes, por miedo a los costos políticos, sin importarles el bien de sus representados y la Patria, la reforma Hacendaria, para que la base gravable no se sustente en unos cuantos y, por ende, la recaudación es una de las más bajas del mundo, en proporción con su Producto Interno Bruto, se debe conseguir que todos paguen impuestos en una forma adecuada a sus ingresos, por lo que sería muy interesante ver, si por fin, el PRI va a dejar su cantaleta de defensor de los pobres, pero protector de los poderosos, modificando el IVA en su totalidad y cargando el mismo a todos los productos y medicinas, provocando con ello, que los más beneficiados, que son los que tienen mayor capacidad económica, paguen lo que deben y no sean los que más ahorran con estas disminuciones del Impuesto y haciéndoles creer a los de menos ingresos, que ellos son los beneficiados.
Por supuesto, sabemos que hay gente que, hoy por hoy, no tiene los recursos suficientes para que se les incremente absolutamente nada en su canasta básica o sus medicinas necesarias para poder sobrevivir, por ello, la propuesta debe estar perfectamente sustentada con subsidios, muy bien pensados y planeados, no como normalmente lo hacen, sin ninguna visión real de los necesitados, para que de esta manera, en lo que la pobreza y su flagelo empieza a disminuir, se les pueda proporcionar una gran ayuda a estas personas.
Dentro del mismo plano de pensamiento, desaparecer todos los regímenes especiales que le dan a los más poderosos la capacidad de ahorrar y, muchas veces, hasta pedir devoluciones de impuestos por medio de estas estrategias que provocan que el fisco deje de percibir varios cientos de miles de millones de pesos, que muy bien servirían para llevar a cabo obras de gran envergadura social y de infraestructura, que generarían empleos y recursos para los que más lo requieren.
Pasando las distintas reformas que el Estado necesita, no por arte de magia todo se va a componer, necesitamos que, por primera vez en la historia de México, los distintos actores, llámense Sindicatos, organizaciones, tanto sociales, civiles, como empresariales, así como los gobiernos de todos los Estados de la República, consideren como una prioridad el bien común y no el bien personal, al anteponer las necesidades de aquellos que menos tienen, pero si observamos que al poner en primer término el bien de los demás, por reciprocidad, puesto que el Universo así funciona, todos obtendremos nuestro propio bien y creceremos juntos.
¿Qué tal si en nuestro Oaxaca, los maestros se propusieran ser, realmente, un mecanismo de cambio social, implementando las medidas para que la educación de todos los estudiantes estuviera en el primer lugar nacional y entre los primeros del mundo, sin poner excusas de que no se puede o de que tenemos otra realidad distinta a los estados del Norte? ¿Qué creen que no se podría lograr? Yo creo que es muy factible, tenemos excelentes estudiantes con una capacidad cultural mayor al de la mayoría de nuestro país y si los profesores se capacitaran para ser los mejores, lo podrían lograr y la sociedad se los reconocería.
¿Qué tal si empezaran, todos los actores de Oaxaca, a preocuparse por no dañar la imagen del estado y conseguir que el porcentaje de turistas, realmente y no maquillado por las declaraciones políticas de los informes de gobierno, fuera de más del 70% anual? Yo estoy convencido que se podría lograr, si todos ponemos de nuestra parte y luchamos por no provocar situaciones que ocasionen que los turistas ya no quieran venir a Oaxaca, con las innumerables maravillas que les podemos ofrecer.
Imagínense si esto sucediera, nuestro estado podría ser el destino número uno de México, aun arriba de Cancún, provocando con ello un progreso y desarrollo económico que conseguiría que todos los oaxaqueños apoyáramos a los maestros y a las organizaciones sociales en sus reclamos por mejoras salariales, verdaderamente merecidas y, por supuesto, en todos los puntos de reformas sociales, que son justamente exigidas por ellos.
Pongamos de nuestra parte en este nuevo comienzo de sexenio y al término del mismo, sin importar color o partido, podremos ver que Nuestro País es aquel que todos deseamos.
Estimados lectores, tengan paciencia, vean la vida con optimismo y de forma positiva y la vida les responderá con optimismo y con resultados positivos en todo lo que hagan.
Buen Día y recuerden siempre: La vocecita es de Libre Pensar!!